sábado, 19 de mayo de 2012

Carta 15


Te escribo esto porqué estoy exhausto.
Posiblemente no comprenderás porqué te lo estoy diciendo o tal vez lo hayas percibido al recibir mi carta. Pero hay bastantes desentendimientos que me gustaría aclarar. Entre nosotros hay una cierta lejanía, porqué para ti mis decisiones son realmente garrafales. Lo que para mí son bastante desgastantes, dolorosas y humillantes. No puedo expresarte lo que siento sin que te alteres cuantiosamente. Pero la verdad es que me cuesta mucho tener que hablarte de ello, siendo yo mismo, hablándolo de la manera más sensata y tranquila. Solo deseo que entre nosotros no se creen tensiones, desacuerdos u odios.

 Ya no puedo permitirte más que me sigas comparando con los demás. Por tacharme por amar libremente, por considerarlo pecado. No puedo obligarte ni pedirte que hagas las cosas como yo las desearía. Debe ser por voluntad propia. Si alguna vez me quisiste… ¿Por qué no ahora? No me duele que los demás me consideren sinvergüenza, pues más me duele tu ausencia y que tú lo consideres también como un delito sin absolución. No me compares con los demás delante de la gente, para demostrar que estas indignado por mi decisión, que no la aceptas y que compartes las mismas ideas que los mismos que me llevan a la esclavitud como castigo y penitencia. Ante la sociedad soy un sinvergüenza.

El desprecio de la sociedad no me importa, sino la distancia que estas engendrando entre los dos. No me compares con mis hermanos, cuando les haces lucir me haces sufrir. Cuando te cuento mis problemas, no los invadas. No hagas cómo que no existen, trata de comprenderme y ayudarme. Déjame valerme por mi mismo, por mi persona, mí carácter y mis ideas, no por mi manera de querer a  los demás y a quien yo deba amar. No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti, para aparentar algo que no soy. Pues te importa mucho más el que dirán que el amor que me puedes dar.

Déjame enseñarte que yo también puedo y sé amar sin causar daño. Déjame decirte que te quiero, porqué eres mi padre. Sólo te pido que me aceptes como soy y que me liberes de estas cadenas que arrastro desde la adolescencia.


Carta 14


Me llamo Teresa, mi vida siempre fue muy intensa, siempre estuve llena de vida.
Sabía que iba pasando el tiempo, nunca pensé que todo llegaría tan pronto. Cuando lo veía reflejado en mi abuela me parecía muy lejano e incluso llegue a pensar que a mí nunca me ocurriría lo mismo. Mi familia no era así, ellos me querían. Una mañana me mire al espejo y mire mi reflejo, estaba tan envejecida, el pelo sin color, pero los ojos llenos de vida y mi mirada picara continuaba inquieta como mi primer día de vida.
Mi hija tuvo hijos, también  formo una familia. En el algún momento mis nietos empezaron a crecer y fue la mayor alegría de mi vida, saber que mis seres queridos estaban sanos y bien.

El 24 de julio me cambiaron de habitación, pues mi familia creyó que allí estaría mejor. No se estaba tan mal, había espacio suficiente. Había algunas cosas en la decoración que no me gustaban, fue entonces cuando decidí hacer unos cambios, después de todo, era mi habitación. El único lugar dónde podía disponer e imponer mis ideas. Pero extrañamente a ninguno le gustó y Sonia, mi hija, desasió todo. Ella pensaba que desentonaba con la casa. Sonia, siempre había sido muy presumida y adoraba aparentar lo que no era. Pero era mi hija y la quería. Con el tiempo mi conciencia me ha estado abandonado y ha habido momentos en los que he olvidado quien era y en dónde estaba. Comienzo a olvidar muchas cosas, eso les molesta mucho, a veces les enfurece. Hay veces en que trato de intervenir y exponer todos mis consejos, pues yo se más de la vida que mis jóvenes. Hasta he pensado que con ellos se podrían haber evitado muchos dolores de cabeza, pero no me oyen, no me miran, no me hablan…

Una noche hubo una gran discusión, mis nietos querían más espacio, mi hija y su marido estaban cansados de tener que mantenerme. Aportaba muchos gastos en medicamentos, fue entonces cuando decidieron dejarme en una residencia, con la intención de que allí yo estaría mejor y de esa manera ellos también lo estarían.

Hace horas que estoy sentada contemplando el té, está frío. Mi corazón se va enfriando poco a poco, mi barbilla comienza a temblar, los ojos se me llenan de lágrimas y siento un gran nudo en la garganta que es el que me impide respirar. Los años van pasando y ya no recuerdo cuando fue la última vez que cumplí años, me cansé de esperar a que fueran celebrados o por lo menos felicitarme. Cómo mi abuela, solo trate de llamar la atención y dar señal de que aún estoy viva. Siento que he contactado con la muerte de la manera menos dulce, pues la muerte me duele más en vida, tenerla que vivir cada día.
Nunca pensé que este día llegaría tan pronto…
Pero hoy me miro en el espejo y lo único que me quedaba, ha desaparecido. El brillo de mi mirada se había apagado. Ella también me había abandonado.




Carta 13


Tal vez creáis que soy un poco viejo para estas cosas y que sea tarde para hacerlo. Pero todo sucedió en menos que canta un gallo y la flecha del amor invadió todo mi ser en una fracción de segundo. Pero lastimosamente me di cuenta demasiado tarde. Mi yo joven, nunca me lo habría perdonado. Actualmente soy un honrado señor que desahoga sus miserias en un trozo de papel.
Siempre fui un doncel, que se aventuraba y no le tenía miedo a nada. Siempre tuve mi gran acompañante Miriam, ella siempre estaba conmigo y para lo que fuera. Era realmente admirable, siempre que necesitaba algo, lo dejaba todo. Nada era más importante para ella que recurrirme con su ayuda y su compañía. Recuerdo que siempre supe que Miriam estaba enamorada de mí. Pero yo siempre la vi como una simple amiga. Me encantaba experimentar y conocer cosas nuevas.

Un amanecer estábamos en el camino “The Lost Space”, estaba repleto de hojas caídas, secas, de colores y tonos muy llamativos. Rojos, amarillos, naranjas… Fue entonces cuando acabamos la aventura y el trayecto. La vi por primera vez. Ella era Gloria, una chica con unos ojos claros y una larga cabella castaña clara, con una mirada lasciva. Le dije inmediatamente a Miriam que se quedará allí un momento que me acercaría a conocer a esa desconocida chica, inmediatamente le di mi mochila y me dirigí a Gloria, estuvimos hablando hasta hacernos amigos. Un día, no recuerdo cual fue deje de hablarme con Miriam, ya que todo mi tiempo fue desperdiciado con  Gloria. Eran increíbles los días y las noches cuando pensaba en ella. Sentía que tenía fuerzas para todo. Pero Gloria no era una persona estable, le gustaba otro tipo de aventura. Recuerdo que un 27 de abril Miriam me dijo que a Gloria le gustaba jugar con los hombres como si fueran títeres. Me enfadé muchísimo con Miriam y dejé de hablarle, hasta que un día se fue de la ciudad. No volví a saber nada de Miriam.
Mi amor por Gloria quedo en cenizas y esas cenizas se perdieron con una ráfaga de viento. Hasta hoy no he podido olvidarla, se que los suspiros se van con el viento y las lágrimas se secan con el aire, pero realmente no se a dónde van los recuerdos. La encontré con su mejor amigo, besándose enternecedoramente en la calle “Thousand Tears” y me derrumbe. No era un mal chico, así que los dejé y luego lo hable con ella. La madurez había llegado a mi vida. De la mujer que me enamore era realmente hermosa, parecía un retrato. Pero lo único que estaba retratado en mi mente, era su interior. Lo nuestro nunca resultó. Todo fue en vano. En ese momento decidí comenzar a sentar cabeza y me dedique a la literatura. Soy escritor.

Llegado un 27 de abril, estaba escribiendo en mi escritorio como de costumbre, fue en ese momento en que la vi, era Miriam. Seguía siendo la misma mujer de pelo negro carbón, los ojos negros como dos escarabajos y una mirada desafiante.  Inmediatamente lo guardé todo en el cajón y se me cayeron algunas cosas al suelo, tuve que levantarlas y ponerlas encima del escritorio. No tenía mucho tiempo, me puse mi abrigo negro e inmediatamente cogí las llaves. Con las prisas me dejé mi reloj. En la corrida me di cuenta que ella habría sido la mujer de mi vida, no podía perderla otra vez.
Cuándo llegue a la estación… Ya estaba felizmente con otro hombre.


Carta 12- El niño sin compasión


No puedo más… Sigo sonriendo y disfrutando día a día de lo poco que tengo. Tu vida se resume aproximadamente en noventa años, mientras la mía, con suerte podría haber llegado a los treinta. Tienes millones de motivos para sonreír, sin embargo vives deprimido y repleto de melancolía por la sociedad que te envuelve. A veces te molestan muchas cosas, pero te callas y aguantas. No os quejáis nunca y aguantáis, pero os da mucha rabia. Tal vez si alguno tuviera el valor suficiente como para empezar a decir lo que le molesta, os libraríais de muchos tormentos. Sinceramente, no te entiendo… Millones de las personas que me rodean desearían estar en tu lugar. Mientras tus problemas se resumen en vivir acomplejado o preguntándote y lastimándote una y otra vez por saber que es lo que piensan de ti, aquí no ocurre nada de eso. O por lo menos a mí. Mis problemas recopilados en uno, es que daría lo que fuera por estar en tu lugar.  Tienes lo que quieres y cuando lo quieres e incluso puedes dejarlo pasar si quieres. En los tiempos de ahora puedes alimentar tu ego y considerarte mejor persona por lo que tienes y no por lo que careces. Podría y debería decirte las cosas como lo hacen todos, insinuando con fotos y con palabras buenas y sutiles de que estamos flacos y que algunos incluso no tienen zapatos. Pero llegando a este punto, ahora quiero ser yo el que tome el rumbo y decida que es lo que quiero decir y no sentirme menos por el color de piel o porqué en el territorio en el que nací, las cosas no funcionan muy bien y el tiempo a veces no acompaña. Se crean guerras entre territorios y pasamos hambre. A veces hay malas cosechas debido al tiempo, hay veces que las sequías pueden durar años. No tenemos los mismos recursos o la misma tecnología y tenemos que trabajar inhumanamente.  Mientras en Japón reclaman algo, producen mucha más materia y muchísimos alimentos, que al acabar esta huelga, son todos tirados a la basura. Mientras nosotros no tenemos nada que tirar a la basura, ya que lo poco que tenemos en algún momento nos puede ser útil. El hambre, la guerra, no tener derecho a la educación… son problemas presentes en nuestros países. Mientras soldados que son admirados y premiados por haber matado millones de niños asustados, hasta dejar a ancianas llorando, ellos por dentro tienen el alma destrozada y sin ganas de nada. Ponte una mano en el corazón y pregúntale a tu interior ¿Te sentirías correspondido y digno de ser premiado después de haber causado tanto dolor? Millones de niños como yo, tienen una mirada triste, arrastran una larga vida de mucho dolor en tan solo siete años de vida. Todo esto día a día se convierte en una tortura insoportable, que nosotros los niños seguimos luchando por tratar de ser felices. ¿Y tú sigues luchando por no preocuparte por lo qué los demás piensan mal de ti, sin conocerte?
Puedes tomar rumbo para intentar detener todo esto que crees que no te afecta en nada o continuar tu vida egoísta y creer pensar en ti… Y seguramente no vas a compadecerte con mi carta… Porque sería una queja más en tu vida. E incluso creería y estoy seguro de ello que estas letras son inútiles, que nunca llegarán a tu vida, porqué de hecho nunca fui a la escuela y no sé escribir.




No se como comenzar… No se como explicarlo… Solo se que estoy cansado. Estoy harto de todo esto que me rodea. Estoy cansado de está sociedad que te arrastra y te atrapa con sus enormes garras, hasta hacerte caer en el juego del comercio. Recuerdo que cuando era niño estás cosas no sucedían o por lo menos no eran tan destacables. Ni eran el centro en el pensamiento de los individuos que conviven contigo. Yo era un hombre legal. Vivía para mi trabajo y para mi familia, pero un día sin casi darme cuenta comencé a consumir, hasta convertirse prácticamente en un vicio. Ya no podía dejarlo, ese es el momento en que me sentí acorralado y ahora me siento descontroladamente incapaz de dejarlo. Incluso me siento ridículo, se que las cosas no están bien y que no estoy logrando nada con ello. Sé que yo ya lo he perdido todo.
Mi familia y yo nos trasladamos de Washington a Beverley Hills y todo parecía ir sobre ruedas. Yo encontré un trabajo muy bueno y mi familia sin dudarlo una y otra vez, se vinieron a vivir conmigo. Eso produjo en mí una gran motivación para realizar todo mi trabajo, día a día. Tenía un motivo y una causa para estar encerrado en ese edificio, trabajando con gente desconocida y bastante superficial. Me sentía un poco incomodo los primeros días, pero luego me fui adaptando y mi representación mental fue cambiando contundentemente. No sé si fue porqué poco a poco yo me fui adaptando a ellos y me deje llevar sus costumbres hasta convertirme en uno más o si mi representación mental sobre ellos era incorrecta. Poco a poco me fui haciendo amigos de ellos y me resultaron muy interesantes e incluso agradables. Siempre tenían la costumbre de irse en grupo a un bar a tomarse unas copas después del trabajo. Un día me invitaron para marcharme con ellos y les dije que no, que me quedaría trabajando. Pero en ese momento me arrepentí. ¿Qué pasaría si esa fuera la mejor oportunidad para integrarme con mis compañeros del trabajo? E inmediatamente lo guarde todo y baje corriendo las escaleras y les dije que me iba con  ellos. Así fue como comenzó todo. Entre ellos había los que querían olvidar su pasado, los que querían mantener su imagen, los que les gustaba irse para encontrar alguien con quien realizar carantoñas y los que iban para divertirse unas horas. Al principio pensé que yo no tenía ningún motivo para estar allí o que simplemente pertenecía también al grupo de los que querían divertirse unas horas para despejar de lo agobiante que es estar en la oficina, repleto de papeles…
Después comencé a caer, incluso a creer que tenia muchos motivos para estar deprimido, beber tanto… hasta perder la consciencia. Así comencé a hacerlo, sucesivamente. Llegaba a casa ebrio, pero de lo que sucedía en esos momentos o de lo que hacia, no lo recuerdo. Al día siguiente mi mujer siempre estaba enfadada y no me dirigía la palabra por días. Pero nunca le tuve compasión, nunca le hice caso… Un día amanecí en el calabozo y eso fue lo que colmo el vaso. Mi mujer y mi hijo se fueron a vivir con mi suegra los primeros meses, hasta que mi mujer se estabilizo. Al principio me importo muy poco, con el paso del tiempo empecé a preguntarme por qué motivo se comenzó a pudrir todo hasta llegar a acabar en la calle, sin familia, sin trabajo y sin nada.
Esa es mi historia. Puede ser similar a la de otros muchos más, puede ser diferente, puede haber de peores o de mejores. Pero juntos deberíamos de acabar con esto. Ustedes los empresarios, vendedores, operarios…
¡Mentes! ¡Actívense! Nada de esto es bueno…
Terminemos con lo que comenzamos una vez, no tratéis de olvidar las cosas con una bebida. Empezad a ser individualistas, libres, a pensar en vosotros y en lo que tenéis. Al principio notarás que con la bebida puedes olvidar las cosas malas que te han sucedido… Pero después de caer tan bajo como lo hice yo, sentirás que esos momentos de tratar de olvidar con el alcohol, fue tiempo perdido e incluso te pesará más en los años cuando un día despiertes y te des cuenta que cometiste errores muchos más grandes y que tu mismo fuiste la causa de que tu vida fuera consumida más rápido que un simple sahumerio.


viernes, 11 de mayo de 2012

ENCUBRIMIENTO

Mi nombre es Apollyon. Decidí confesarme porqué la justicia debe ser perseguida. Yo como buen ciudadano solo espero que la humanidad pueda procrear buenos actos y llevarlos a cabo. Además debo decir a mi favor, que debo defender mis derechos, porque Horus ha puesto en duda la verdad.
Os contaré todo lo que ocurrió aquella tarde...

Realmente no soy yo el culpable. Toda la culpa no debe de recaer en mi, porque no lo merezco, soy una buena persona. Sino que fue suya. Fue todo obra de Horus. Él muy bien lo sabe. Como todo culpable desea librarse de su castigo o por lo menos tener otra partida ganada y jugar con las cosas que vosotros desconocéis y lo único que quiere es liberarse desmesuradamente de su culpa o por lo menos mantenerla compartida, pero eso si, sobretodo una partida más ganada, abriendo puertas para que otro pueda ser castigado y al mismo tiempo compartir y cumpliendo su condena. El solo intenta engañaros a todos y que creáis ciegamente en su verosimilitud. Respecto a mi, Horus, siempre me ha tenido envidia.
Yo, prometo decir toda la verdad y solo la verdad.
La señora María siempre ha sido una mujer muy agraciada y aceptable a la vez, a pesar de acarrear varios años acumulados de un exceso de despecho en su rostro. Sus labios se mantenían intactos, aún no habían perdido su color crema cuando la encontré, aún parecían más desgastados por el paso de los años y de haber sido tan besados. Su cabello había cambiado, parecía dar la sensación de que habían sido fragmentados por las manos de un bestia. Su piel ya no era tan fresca y daba la sensación de que era un montón de hojas caducas juntas. Por un momento creí que necesitaba llevarla a la ducha, para que su piel se pusiera en contacto con el agua y se desvaneciera todo ese montón de piel engruñada y ese color tan rojizo. Su mirada me trajo un recuerdo de cuando era niño, un árbol que estaba plantado en el patio de mi casa. ¡Adoraba aquel sauce! Pero a pesar de mis recuerdos de niño, seguía teniendo la misma mirada bondadosa, digna de confianza y de fácil dominio. Solía confiarse mucho de la gente y parecía desconocer completamente el mundo que la rodeaba.

Aquella misma tarde yo estaba sentado en una silla amarilla que encontré en el desván. Estaba algo vieja, no había perdido su color pero aún era digna de ser útil y utilizarla aunque la madera pareciera estar más muerta que el año pasado. Me senté y aún encajaba en ella. Me bebí mi té tranquilamente y mi compañero el silencio se quedo un momento a hacerme compañía y me ayudo a callar los ruidos que me atormentaban. Y antes de acabarme el último trago inminentemente escuche unas gotas caer, de esas que lloran los grifos, que te llegan a irritar.
De repente me impulse para atrás con la intensión de mover mi silla amarilla y esconderla debajo del escritorio, me levante angustiado y me dirigí a la pared. Sabía que algo ocurría. De pronto oí rechinar las patas de la silla, me asuste y me aleje inmediatamente de la pared, huí de ella como si la vida me fuera en ello. Fue entonces cuando desvié mi mirada de la pared y mire hacia la silla, no había pasado nada, la silla seguía intacta y la madera estaba más muerta que nunca con su tono amarillo desgastado, como si con un cuchillo le hubiera ido quitando la pintura que le hacia bella. Horus aún no había llegado a su casa, así que no pude entregarle su regalo. Tenía el presentimiento de que algo pasaba con María. De pronto la taquicardia comenzó a disminuir. Pero la angustia y el miedo no se consumían dentro de mi, seguían allí. Por lo tanto tuve que ponerle remedio, busque la mejor manera para sentirme seguro y cerré todas las ventanas y las puertas...

Sabía perfectamente que mi silla amarilla no podía permanecer conmigo ya que podría acarrearme muchos problemas. Su madera estaba muerta. Y como obra de caridad y aprecio, por lo que Horus había hecho hace años, decidí regalársela, con una nota que decía: “Así lo quiere ella.”
Horus, siempre la quiso y siempre le gustó mucho, pero nunca me lo dijo.
Fue entonces cuando decidí pensar en lo que le diría y lo que él iba a decirme, quería que todo fuera perfecto y me saliera redondo. Pensé que iba a disfrutarla, aunque su madera estuviera muerta, como yo la disfrute con la madera viva. Sabía que él la quería y también llegue a pensar que la silla le pertenecía. Me quede esperando su respuesta para disfrutarlo, como tu también lo hubieras hecho...

Después de unos minutos vi varios coches patrullas y creí que sucedía algo, fue entonces cuando le encontré en su casa con María muerta. Inmediatamente lo pensé y era muy obvio, no había sido un accidente, había acabado con su vida.
Repito otra vez, que yo no tengo nada que ver con lo sucedido. Yo nunca hubiera hecho algo que María no quisiera. Horus solo quiere ganar una partida más.
Pero aún nadie sabe que se esconde y se deja persuadir por lo que dice Horus...
¿Y tú... aún no lo sabes?




viernes, 27 de abril de 2012

¿Cómo amar a una mujer?

IRA

 Así es cómo todo siempre comienza…
Te encuentras serenamente, puedes estar hablando con una persona lo más bien y de repente, este mismo individuo, que esta haciendo de emisor escupe de su boca palabras que tu cerebro o el suyo las interpretan mal o no estas de acuerdo con lo último que ha dicho.  De repente se producen malas vibras entre ambos y este es el momento en que comenzáis a discutir, pero sin alzar mucho la voz. Seguidamente sientes una gran presión por dentro, sientes que vas a estallar, sientes que no puedes más… Ya no puedes soportar una critica más y mucho menos los defectos que te hecha en cara… La sangre recorre un metro por segundo en la carótida, sientes mucha rabia y necesitas desahogarla, pero no optas por los actos físicos, mantienes la calma. Aunque por dentro desearías hacerlo. Tratas de olvidar lo último que ha dicho, son palabras que han surgido de un acto impulsivo, solamente para hacer daño o simplemente las ha dicho para defenderse y tener algo como soporte y argumento por decir en contra tuya.

Lo entiendes y no puedes provocar que después de lo sucedido, esto vaya a más, le pones un freno y es cuando pides perdón por lo que has dicho.  Reconoces que has actuado mal, te arrepientes sinceramente de lo que has hecho y tratas de evitar la repetición, la abrazas y a medida que va pasando el tiempo vas corrigiendo tus defectos.

Es un cambio que depende de ti y no de los demás, ahora decides tú.
¿Seguirás jugando a soplar la llama del amor?